Muestra: Leon Ferrari - Obra Gráfica y objetos
Las piezas que construyen esta exhibición son parte del Acervo de la Fundacion Augusto y León Ferrari y del Centro de Edición, espacio taller de gráfica contemporánea ubicado en San Martín, Provincia de Buenos Aires.
Las obras exhibidas son un pequeño fragmento del legado artístico de León, un legado que cuida principalmente su familia. Ferrari es uno de los artistas argentinos más relevantes de la historia, creador de una obra que ha sido celebrada y expuesta en todo el mundo.
La colección que se despliega en la sala integra parte de su obra gráfica, sus planos y papeles, muchos de ellos creados en San Pablo durante el exilio, son el reflejo de un trabajo construido en otro espacio, lejos de su propia tierra, enjambres, nuevas ciudades y la sobrepoblación se ven reflejados en su hacer artístico durante este periodo. Ferrari tuvo que salir de Buenos Aires con gran parte de su familia tras el golpe cívico militar del 76. En 1977, su hijo Ariel fue secuestrado y desaparecido por las fuerzas represivas. Desde Brasil, León continuó un intenso activismo documentando y denunciando su búsqueda. León era ingeniero y en las artes visuales autodidacta, se jactaba de que no sabía dibujar ni pintar.
Para crear sus obras utiliza elementos de diversas índoles como iconos y símbolos que se usaban para realizar planos arquitectónicos. La mayoría de las obras expuestas, poseen figuras de hombres vistos desde arriba, representaciones de bañeras, autos, retretes, de esta manera el artista dibujaba incorporando estos elementos en diferentes posiciones generando formas nuevas.
Lo mismo sucedía con las tipografías o con su grafía deforme e ilegible donde usaba letras superpuestas o “apretadas” entre sí que ante el espectador funcionan como una imagen visual abstracta. Tanto en su exposición “Infiernos e idolatrías”, realizada en el Instituto de Cooperación Iberoamericana durante el año 2000, como en su muestra retrospectiva de 2004, que tuvo lugar en el Centro Cultural Recoleta, recibió ataques de intolerantes ultracatólicos, que otorgaron una visibilidad inusual a su obra, hechos que generaron una intensa polémica acerca de los límites del arte.
En sala podemos observar algunas botellas que fueron parte de la exposición del 2004 que debieron ser reconstruidas a posteriori ya que fueron destruidas por los fanáticos religiosos, junto con otros de sus trabajos. Ferrari nos invita a reflexionar y a pensar el arte a partir de “formas nuevas que resuciten viejas y gastadas ideas, formas que obliguen a quien las mire a detenerse, a conmoverse, a entenderlas”, plantea el artista. Su Crítica corrosiva, se vuelve hoy más vigente que nunca, inspirando acciones para generar modelos de pensamiento para la denuncia, la lucha y la liberación social en el presente.